VIAJE A SICILIA CON LOS AMIGOS
Aunque este viaje se hizo hace diez años de esta publicación en el Blog, no se ha puesto porque simplemente este blog no existia.
Ahora estoy recopilando datos y fotos. Tambien he hecho un video con todas las fotos para poder verlo tranquilamente. Algunas de las fotos son de dudosa calidad, pero son las que tengo recogidas de todas las que me han mandado los amigos y las mias. Ya no se cuales son de cada uno.
El enlace al video de las fotos es este:
VIDEO FOTOS DEL VIAJE A SICILIA EN 2015 CON LOS AMIGOS
Como texto del viaje coloco aquí el texto de la publicación que hice en su día, un relato que escribí e ilustré con algunas fotos y que luego imprimí y encuaderné muy burdamente, mediante grapas, y que repartí entre los amigos como recuerdo.
Si algún amigo quiere ese pdf no tiene mas que pedirmelo y se lo envío por email o como quiera.
Una nueva aventura de este grupo de amigos. Esta vez en Sicilia, la cuna de la Mafia. Manolo conduce. El Nono hace de copiloto. María Dolores quiere bañarse a toda costa. Mari Carmen se desbarata con el traqueteo del coche. La Isa se da “cebollazos”. Mabel se parte de risa. Pepe, por fin, decide el Menú. Todos son sospechosos de pasárselo bien.
UN VIAJE A SICILIA
La cuna de la Mafia
EDITORIAL NoNo
yo Me lo guiso, yo me lo como
A Todos mis amigos, en especial a Isa y Maria Dolores, por lo que tienen que aguantar. y a la familia Martínez, que al parecer, se lo pasa muy bien.
Prólogo
¿Qué como se organiza un viaje? Hay dos formas:
Primera forma:
Ver a qué sitios se vuela directo desde Sevilla y se descartan aquellos en los que ya se ha estado; seguidamente se miran los precios para una fecha determinada, con el fin de escoger un vuelo barato.
Se estudian las posibilidades del destino, ya que no es lo mismo un viaje a una ciudad aislada que a una región y se prepara un presupuesto orientativo.
Con todo eso se reúne a la basca (Pandilla, grupo de amigos o de personas afines) para contárselo y pedirle opinión. Normalmente están de acuerdo, pero siempre hay algunas pegas que hay que solucionar con diplomacia sobre la marcha.
Decidido el destino, todo es muy fácil. Se ven las ciudades y monumentos que hay por los alrededores, se piden opiniones a viajeros anteriores y se miran los foros de Internet, se traza un plan de viaje estudiando las distancias y tiempos entre destinos, se miran las páginas de alquiler de coches para buscar una oferta asequible y se buscan alojamientos por la zona que entren dentro de las posibilidades económicas. Se modifican los itinerarios si es necesario y por fin se reservan los hoteles.
El siguiente paso es dibujar un planito con el itinerario y preparar documentación de los alojamientos y de las zonas a visitar, por si alguien quiere tomarse la molestia de ver el hotel y el itinerario y cambiar algo. La experiencia me dice que este paso es innecesario, porque casi nadie se toma ninguna molestia.
Ya solo falta pagar las reservas, imprimir la documentación, y esperar el día de la salida.
Segunda forma:
Quedas con la basca a tomar unas cervezas y alguien te propone un viaje, está bien pero, si es posible, pones alguna pega a ver cómo la resuelven y al final te apuntas.
Vuelves a quedar con la basca para tomar más cervezas. Entonces te dan unos papeles que no hace falta mirar y los guardas. Una vez en casa no los lees sino que los tiras.
Pagas lo que te digan y a esperar el día de salida.
Yo siempre utilizo el primer método, que le vamos a hacer, es mi forma de ser, me gusta tenerlo todo controlado. Por eso, siguiendo los pasos habituales, organicé un viaje a la cuna de la mafia: Sicilia.
VIAJE A SICILIA
Los componentes de este viaje son los mismos de viajes anteriores. A saber: Manolo, Mabel, La Isa, Pepe, María Dolores, Mari Carmen y un servidor, El Nono. Lamentablemente no viene César, que daría bastante juego.
Quiero hacer notar que sé perfectamente que delante de un nombre propio no se debe poner el artículo, pero en este caso no se da esa circunstancia. Después de meditarlo bastante e incluso hacer ciertas consultas en los círculos mas allegados, he llegado a la conclusión de que Isa siempre será La Isa y yo seré El Nono.
Miércoles, 24 de junio de 2015
Hace un día estupendo pero con mucho calor, el vuelo de Ryanair sale a las 11:05 del aeropuerto de Sevilla con destino Palermo. Como siempre, quedamos con antelación suficiente para evitar cualquier imprevisto ya que siempre nos acordamos de aquel viaje en que los Cata se quedaron en el ascensor atrapados a las 5 de la mañana. Parece que todo va con normalidad, que esta vez no va a haber nada raro, pero, nada más lejos de la realidad, cuando estamos a punto de entrar por la zona de seguridad Manolo nos sorprende; ha traído unas gorras de propaganda. Las gorras son tela de feas, pero él se empeña en que nos las pongamos para hacernos una foto y empieza rápidamente a repartirlas. Aunque nosotros somos siete, él ha traído ocho gorras. La Isa rápidamente se percata de ello y pide la gorra que sobra para César, esto nos confirma que a pesar de que César no ha venido, su espíritu nos acompaña.
Nos hacemos por fin la foto, un Selfie. Manolo ha aprendido una nueva técnica que nos acompañara durante todo el viaje, en todas las fotos salimos igual pero adoptando todas las variantes: con gorra, sin ella, al sol, a la sombra y en diferentes situaciones, pero todas tienen algo en común, Manolo siempre está delante y el espíritu de César entre nosotros.
La Basca. Todo es muy sopechoso….. esas gorras |
Una vez en el avión María Dolores va leyéndole la guía de Sicilia a Carmen, Mabel va leyendo el periódico, Manolo y Pepe están echando la consabida partidita de ajedrez (perderá Pepe ya que Maria Dolores lo tiene suficientemente drogado), La Isa va en la parte de atrás del avión a su bola y yo pegado a la ventana intentando deducir por dónde va el avión. Estoy algo preocupado ya que me he enterado que la ruta es por el norte de África donde las cosas no están precisamente tranquilas.
Llegamos a Palermo a la una y media de la tarde, allí cogemos una furgoneta Fiat Ducatto de nueve plazas. Este tipo de vehículo lo hemos cogido otras veces en los viajes y por lo tanto nos es familiar, sobre todo a La Isa, que ha desarrollado un sistema de bajada por deslizamiento bastante efectivo. Se desplaza por el asiento hasta llegar al borde, gira noventa grados, estira las piernas hacia el exterior de la furgoneta, aprieta el culo y resbala suavemente hasta aterrizar en el pavimento. Es como digo bastante efectivo y cuando el tiempo está lluvioso y lleva puesto el gorro, abre el paraguas y se parece a Mary Poppins. Subir es otra cosa. Como el vehículo suele ser bastante alto hay que empujarla para que pueda subir y en esta operación deben de tener experiencia los que empujan ya que si la fuerza ejercida es excesiva, La Isa acaba a cuatro patas en el suelo del vehículo.
Manolo toma las riendas del vehículo y yo el navegador y nos vamos a toda velocidad hacia Segesta donde veremos un templo griego y otras lindezas. Al llegar, después de bajarnos, Manolo y yo intentamos cerrar el coche y no hay manera. La puerta del acompañante no cierra. Preocupados, dejamos el coche abierto en el aparcamiento y nos vamos de visita turística.
La entrada para ver los monumentos cuesta 6€, la pagamos y vemos el templo griego que está en lo alto de una loma. La Isa aprovecha para hacer su aterrizaje forzoso, en esta ocasión ejecuta una filigrana que le hace descender de espaldas sobre una pita, afortunadamente no ha habido consecuencias. Al templo le damos la vuelta entera ya que no se puede entrar en él y después de contemplarlo detenidamente nos dirigimos a la zona donde está el teatro griego que se encuentra en lo alto de una loma a la que se accede por una carretera. Hay un autobús que hace el trayecto hasta la cima y que cuesta 1,5€. Menos mal que lo cogimos porque hace un calor asfixiante y la cuesta es bastante larga y empinada. En conjunto vale la pena ver estas ruinas, porque se conservan bastante bien y las vistas son muy buenas.
Segesta. Sospechosa vigilando |
Llamamos a la empresa de alquiler de coches y nos dicen que pueden ver si nos resuelven el problema en el aeropuerto de Trapani, que esta a 30 km y hasta allí vamos, pero después de esperar casi una hora llegó el tío y cerró la puerta a la primera. Al parecer Manolo y yo no lo hacíamos bien.
Seguimos nuestro viaje, con dos horas de retraso, por lo que ya prácticamente no vemos nada. El paisaje es normalito, pero a medida que nos acercamos a la costa se torna en penoso, cada vez es más feo, sobre todo son feas las poblaciones que pasamos, el adjetivo que mejor las define es cutre.
Paramos a descansar en una playa a la que nos costó bastante llegar, pero valió la pena, era una playa preciosa y con un agua muy clara. No nos bañamos pero disfrutamos del paisaje y nos hicimos unas fotos.
Típica playa Siciliana. Sospechosos esperando un alijo de droga
Teníamos muchas ganas de ver la Scala di Turchi, que son unos acantilados de mármol blanco, pero solo lo vimos de pasada desde el coche y además solo los que íbamos a la derecha y atentos. Como era casi de noche en vez de blanco lo vimos gris oscuro, la visión duró aproximadamente 3 segundos. Muy bonito.
Antes de llegar a Agrigento, la carretera pasa junto al valle de los templos, estos se encontraban iluminados lo que nos permitió hacernos una idea de la majestuosidad de la zona. En esta ocasión los que lo vieron mejor fueron los situados en los asientos de la izquierda.
Llegamos al hotel Kore a las 21:30, de noche, ya que en Sicilia anochece mas temprano que en Sevilla, unas dos horas, con lo que solo nos dio tiempo a subir las maletas y prepararnos para cenar. El hotel estaba junto a la carretera y era bastante bueno, podríamos habernos quedado allí a cenar ya que tenía al parecer un buen comedor que estaba bastante animado, pero preferimos acercarnos dando un paseo hasta una pizzeria-trattoria llamada Chez Jean, donde comimos bastante bien los siete por 100€, M. Dolores le dijo a Pepe lo que tenia que comer y La Isa aprovechó la presencia de una niña pequeña para hacer amistad con un señor mayor que ella. Quiero decir mayor que La Isa.
Jueves 25 de junio de 2015
Nos levantamos temprano, muy temprano, tempranísimo, porque como dije antes, aquí en Sicilia van adelantados y a las 5:30 ya es de día. A las 7:00 que abrían el comedor ya estábamos desayunando el típico desayuno continental. No se por qué tienen que ponerle ese nombre a un desayuno, deberían de llamarlo desayuno turístico, porque al fin y al cabo ese tipo de desayuno solo lo toman los turistas, la gente oriunda de la zona en que te encuentras toma cualquier otra cosa menos el desayuno continental.
A las 8:15 ya habíamos pagado y nos poníamos rumbo a Ragusa donde arribamos sobre las 11:00. Hay que especificar, para posibles futuros viajeros que lean estas notas, que por lo general las ciudades de Sicilia pueden parecer bonitas desde lejos, pero en cuanto se acerca uno a la ciudad puede comprobar que son horribles. Sin embargo, también por lo general, la ciudad tiene una parte antigua, que suele estar separada de la zona moderna y que sí es bonita, y es la que hay que visitar. Este, por supuesto, es también el caso de Ragusa, donde la parte antigua se sitúa en un cerro alto y se llama, Ragusa-Ibla. Pues bien, dejamos el coche en un aparcamiento situado en la parte baja del pueblo y nos armamos de valor para subir las cuestas que se adivinaban.
La primera parada ha sido en una Iglesia, a la que rápidamente la mitad del personal ha entrado. A Carmen le han hecho poner un trapo por los hombros cosa que por lo general se repetirá en las iglesias que visitamos durante el viaje. La otra mitad nos hemos quedado tomando una granizada de almendra en un kiosco que había a la entrada de la iglesia. Allí, tomando tranquilamente la granizada y observando al personal, nos hemos dado cuenta de que había algunos individuos de aspecto sospechoso. Se palpa en el ambiente la influencia de alguna fuerza extraña que lo controla todo, pero no sabemos que será.
Una vez que salen de la iglesia empezamos nuestro periplo por las callejuelas de Ragusa-Ibla. En general está bien, no es para tirar cohetes, pero se deja ver. Las calles son estrechas y empedradas, las casas un tanto desvencijadas, se ve que es un pueblo con posibles, estilo antiguo y venido a menos.
Al final del pueblo nos hemos tomado un helado en una Gelateria situada en la plaza mayor y nos hemos acercado a la Iglesia principal de la ciudad, donde hemos entrado.
Hago un inciso aquí para decir que mayoría de las Iglesias de Sicilia son parecidas por fuera, o sea nada del otro mundo, y por dentro no valen la pena, no tienen nada. Todas son del mismo estilo, al menos esa es mi opinión. Sin embargo, María Dolores es de la opinión contraria. Para ella, todas, y cuando digo todas quiero decir absolutamente todas, son preciosísimas, tanto por fuera como por dentro. Lo cual querido lector quiere decir, y está muy claro, que en cuestiones eclesiásticas no se nos puede hacer caso a ninguno de los dos.
Junto a esta última iglesia que visitan, está la oficina de la polizia que sale en la serie del comisario Montalbano. De pronto lo vemos claro, ya sabemos que es lo que se palpa en el ambiente. La cosa nostra. La Mafia.
Tres sospechosos frente a la comiseria de Sr. Montalbano |
Nos quedamos un poco perplejos e iniciamos la huida por una calle que estaba en obras, aquí La Isa aprovechó para pegarse otro cebollazo, esta vez de frente y en plancha sobre el pavimento en obras. A partir de este momento La Isa ha tomado la determinación de ir siempre agarrada a alguien, por lo que si te descuidas la tienes encalomada colgando del brazo.
La siguiente parada es Noto que está a una distancia de 60 km y que cubrimos en hora y media, con esto se puede hacer una idea del estado de la carretera. Entre los bandazos que dábamos debido a las curvas y los traqueteos producidos por los baches empezamos a sentirnos mal. Concretamente Mari Carmen dijo que se le iba a desplazar la parte interior de los órganos internos. Ahí queda eso.
En cuanto llegamos a Noto buscamos un sitio para aparcar y nos vamos a comer a una trattoria que venía indicada en la guía de María Dolores. Se trata de la trattoria Signora Carmele, Junto a la Iglesia del mismo nombre -que no vimos por estar cerrada- M. Dolores le dijo a Pepe lo que tenia que comer.
Todo lo que pedimos tiene buena pinta y está bien, aunque un poco aceitoso. Frente a nosotros come una familia, y cuando digo familia quiero decir eso, que son de "la familia", el padrino esta sentado a la cabecera de la mesa y tiene pinta de sacar una pistola en cualquier momento. Comemos con la esperanza de que no aparezcan por allí los de otra "familia" y se inicie un tiroteo. Estamos demasiado cerca, pero por fin se van y nos relajamos un poco.
Pedimos el postre y unos cafés y aquí hacemos uno de los descubrimientos más curiosos del viaje. Manolo pide hielo y la chica dice que no tiene; no solo no tienen hielo en esa trattoria, sino que no existen cubitos de hielo en Noto. La camarera no puede explicar porqué. Pepe sin embargo cree saberlo. Es cosa de la Mafia, que está por todas partes.
Noto, escalinata del Duomo. Sospechoso arrenpentido acude a confesar un crimen |
Noto tiene una calle muy bonita, las demás calles son feítas. Esa calle se llama Via del corso Enmanuel, -en todas las ciudades y pueblos de Sicilia la calle principal se llama así- y en ella están todas las cosas que hay que ver de Noto, o sea algunas casa palaciegas y el Duomo, que es la Iglesia principal de la ciudad y a la que entramos a ver y resulto preciosísima para algunos y normal para otros. Sobre gustos no hay nada escrito. Para entrar hay que subir una gran escalinata, por lo que La Isa no subió, se quedó vigilando en la fuente de enfrente.
A la salida de la Iglesia y debido a un ataque de alergia que me dio, decidí entrar en una farmacia a comprarme unas pastillas y rápidamente María Dolores me siguió y empezó a hablar con el farmacéutico. Este señor hablaba en italiano y María Dolores en español, pero ambos se entendían con los términos farmacéuticos. El señor quiso darme unas píldoras y María Dolores se las ingenió para que me las cambiara por otras. Salió de la farmacia con una sonrisa extraña que me hizo sospechar que, igual que a Pepe, intentaba drogarme a mi. Mi sospecha se intensificó cuando se empeñó en que me la tomara inmediatamente, e incluso me ofreció agua. No tuve más remedio que tomármela. Menos mal que había comido copiosamente y no me hizo mucho efecto, habrá que tener más cuidado con María Dolores, de aquí en adelante. Le esta cogiendo el gusto a drogar a sus semejantes.
Nos hicimos las fotos de rigor incluidos los selfies de Manolo y aquí descubrimos algo que nos sorprendió a todos, María Dolores tiene una cámara que no es de carrete, ¡es una cámara digital y está aprendiendo a utilizarla! A mí eso me ha hecho que se me pongan los pelos como escarpias, de aquí a que cambie su plano cutre por un GPS va un paso. Ese día nos vamos a enterar de lo que vale un peine.
Por fin dejamos atrás Noto y nos dirigimos a Siracusa donde nos alojamos en el hotel Teócrito. Es un hotel rarísimo ya que la entrada es como la de una casa normal y hasta que no llegas a la planta primera no te das cuenta de que es un hotel, pero en general está bastante bien. Las habitaciones son buenas y estamos todos contentos, especialmente La Isa que nada más salir de la habitación nos comenta ante la estupefacción de todos "los hoteles de Sicilia tienen bidé, gracias a Dios".
Siracusa es, como todas las ciudades de Sicilia, muy normalita y un poco cutre, excepto la parte antigua que se llama Ortigia que es muy bonita. Los sicilianos tienen la manía, y es de agradecer, de llamarle a la parte bonita de la ciudad de otra forma que al resto, con lo que evitan que uno pierda el tiempo y vaya directamente a la zona que vale la pena, y hacia allí nos dirigimos.
La salida del hotel ha sido curiosa, todos íbamos arreglados para ver la ciudad excepto María Dolores que iba empeñada en bañarse y se puso el bañador enterizo, y naturalmente, encima se colocó una bata de playa. Le faltaba la sombrilla y la silla, pero ella nos comentó que a la playa, incluso en Matalascañas, nunca baja con sombrilla y menos con silla.
Siracusa –Ortigia. Sospechosa de querer bañarse en la vía pública camuflada entre los turistas |
La ciudad antigua, Ortigia, es preciosa o preciosísima, como se quiera, tiene casas palacio, Duomo, plazas, fuentes, etc. todo muy monumental y la verdad, muy bonito. Es una isla unida a la ciudad moderna por un pequeño istmo, por lo que está rodeada de mar por todas partes.
Nos dimos una vuelta por el barrio judío, vimos los monumentos y estuvimos rodeando la ciudad buscando una playa, para que María Dolores se bañase. No encontramos ninguna playa solo una zona de baños con rocas, donde Manolo insistió en que se bañara, pero que a nuestra amiga no le gustó. Al final desistimos.
Siracusa-Ortigia. Los sospechosos han desaparecido |
Ya anochecido, nos sentamos en la terraza de un restaurante llamado Dekarama a cenar. María Dolores le dijo a Pepe lo que tenia que pedir.
Nuestro menú fue a base de Antipasti di mare (gambitas etc), paté de aceitunas, lasaña y otras cosa muy buenas.
Después de cenar nos fuimos al hotel, que estaba alejado. Isa estaba bastante cansada y cogimos un taxi, la acompañé yo y los demás se fueron andando. Aquí aconteció un caso digno del famoso programa cuarto milenio de Iker Jiménez, “El extraño caso del billete de 50 euros que menguó a 10”. Manolo, con testigos, le dio un billete de 50 € a La Isa, pero a la hora de pagar el taxi La Isa tenía solo 10€ en la mano y yo tuve que poner el resto. Hay que decir que Manolo es, aparte del chófer oficial del grupo, el contable del mismo y aquí solo hay tres soluciones para el caso:
-Manolo se equivocó y le dio un billete de 10€, por lo cual Manolo se juega el puesto de Administrador
-La Isa metió el billete de 50€ en el bolso y lo perdió en el interior sacando luego uno de 10 € que igualmente estaba perdido
-Una fuerza extraña cambió el billete, con lo que se podría llevar el caso al referido programa de televisión.
El billete nunca apareció, ni en la caja de Manolo ni en el bolso de la Isa. Puede ser que siga en el bolso de la Isa que, como diría Pepe, tiene mas tonterías que el ropero de un Indio y es un pozo de sorpresas, donde desaparecen y aparecen las cosas mas inverosímiles como caramelos, dedales etc., pero también puede ser que Manolo con la edad vaya perdiendo facultades.
Viernes, 26 de junio de 2015
A la mañana siguiente, tras el desayuno, intentamos ver las catacumbas, pero estaban cerradas, Dolores aprovecha para ver dos veces la Iglesia que había en un parque junto al hotel y que resultó ser la sede principal de la secta a la que está apuntada.
Ponemos rumbo a Catania, hay autopista, por lo que el viaje es algo más relajado. Aparcamos en un aparcamiento vigilado cerca del puerto. En esta ciudad también se nota la presencia de la mafia, el mismo tipo del aparcamiento es de la organización pero resulta un tío simpático que nos aparca junto a su garito para vigilar la furgoneta. Catania es una ciudad grande como Siracusa, tiene también su vía del Corso Enmanuel y su Duomo. Pero más interesante es la visita a las cubiertas de la Iglesia de Santa Agueda, desde donde se ven unas buenas vistas panorámicas de la ciudad. El Volcán Etna cercano a la ciudad, a la que ha sepultado dos veces, no lo pudimos ver debido a que tenía encima un gran nube que lo ocultaba totalmente.
Sospecho que es Catania |
Una vez visto todo, que no era mucho, nos compramos unas cerezas y tomamos rumbo a nuestro próximo destino, Piazza Armerina.
Llegamos al pueblo, donde en el centro hay un atasco debido a un accidente. Al parecer dos coches se han dado un golpe y se han bajado los conductores a discutir. Aprovechando la situación, también se han bajado todos los conductores atascados y han salido todos los vecinos de las cercanías, a discutir también. Nosotros estamos un poco asustados pensando en que se va a liar. Al final como ninguno de los dos coches implicados se mueve, tenemos que pasar por encima de la acera con la furgoneta para llegar al B&B Kimera, que es como se llama nuestro alojamiento.
Está cerrado, y después de llamar por teléfono aparece el dueño, se llama Pippo, va montado en un Fiat Panda. Pippo nos abre, nos da las llaves de las habitaciones y nos indica dónde podemos ir a comer, que resulta ser en la parte baja del pueblo. Las calles son estrechas, empedradas y muy inclinadas y Pippo, generosamente, se ofrece a llevar a La Isa en coche hasta el restaurante. No sabemos si es que quiere asegurarse de que vamos a ese restaurante, que debe de ser de la "familia", o que quiere un lío con La Isa a la que ha intuido sola y con dinerito en el bolso. Yo, pensando que hay gato encerrado, me ofrezco para ir de acompañante y Pippo arranca el panda y se lía a correr por las calles empedradas como si fuera la reencarnación de Fangio. Dimos una vuelta completa al pueblo y todavía los demás no habían bajado el primer tramo de calle. Los vio venir, les dio instrucciones para seguir bajando, se volvió a meter en el coche y nos dio otra vuelta, esta vez a mayor velocidad aun, para acabar en la puerta del restaurante donde esperamos a que llegaran los amigos. Al camarero también le dio instrucciones gesticulando con las manos, pero no le entendimos, y al final antes de irse nos dijo que cuando terminásemos de almorzar lo llamáramos para acompañar a la Signora Isa de vuelta a la posada. Naturalmente no le hicimos caso.
En el ristorante tomamos Bucattivo al finocchietto (pasta con sardinas e hinojo) y pasta a la nonna ( macarrones con tomate) además de otras cosillas. El vino es peleón y nos costo todo 105 €. Por supuesto María Dolores le dijo a Pepe lo que tenia que comer y le hemos montado un cachondeo de los buenos.
Casi directamente nos vamos a la villa romana del Casale, que está a unos 5 km del pueblo. Como es natural no se llega hasta la puerta de la villa en coche y hay que dejarlo en unos aparcamientos un poco alejados. Comenzamos a caminar por la empinada carretera que llevaba hasta las taquillas y La Isa se quedo atrás. Cuando íbamos por la mitad de la travesía, nos tuvimos que hacer a un lado del camino para que pasara un coche de los de allí, ¿sabéis quien iba en el vehículo?…. pues sí, La Isa, con una sonrisa de oreja a oreja, y esta vez no iba con Pippo, como algunos pensamos, sino con una mujer de las que trabajaba allí.
La Isa al igual que para bajarse de la furgoneta, ha desarrollado una técnica para las visitas monumentales que le reporta ciertos beneficios, muchas de las veces incluso económicos. Normalmente empieza perdiéndose, desapareciendo, algunas veces como si se la hubiera tragado la tierra, luego de pronto aparece en otro lado y con cierta ventaja sobre los demás. La primera vez que tuvimos conciencia de este fenómeno fue en el viaje a Tarragona, donde visitamos el monasterio de Poblet y de pronto al entrar desapareció. Nos preocupamos bastante. Yo me subí a una torre que había a ver si desde allí la veía. Incluso María Dolores pensó que había ido a los servicios y allí había muerto, tanto es así que recorrió los servicios llamándola y mirando por debajo de las puertas. De pronto y ante el asombro de todos, salió del monasterio camuflada entre un grupo de chinos, con los que había disfrutado de una visita guiada.
Pero me estoy desviando. Una vez todos juntos pagamos la entrada de 10€ por persona y comenzamos la visita a la villa, que resultó espectacular; una casa romana enorme con cerca de cuarenta habitaciones todas ellas con los suelos de mosaico en perfecto estado. Se tarda en verla más de una hora, tras lo cual nos volvemos al pueblo a descansar un rato. En este trayecto nos volvemos a ver involucrados en otro atasco, esta vez en una calle estrechísima cuesta arriba donde solo cabía un coche y por la que venían en dirección contraria varios coches. Dimos marcha atrás pero también aparecieron mas coches por atrás, y el nuestro era el más grande. No sabemos como lo hicimos pero salimos de allí aunque rozando las paredes de las casas.
El hotel es increíble, es lo mas kitsch que se puede uno encontrar, cada habitación está decorada de una forma diferente: colchas de leopardo, lámparas de colorines, cortinas de encajes, mantelitos, jofainas, esteras y alfombrillas, cabeceros de hierro repujado, y toda clase de puñetitas de todos los colores y formas. La Isa y los Cata están en una casa, que es la principal del hotel. Los Olmedo y Los Nonos estamos en otra casa en la calle de al lado.
Un poco mareados por toda esa decoración rimbombante y enloquecida, salimos a dar una vuelta por el pueblo. En general está muy sucio, hemos estado a punto de pisar un gato momificado en la escalera de una iglesia, y la gente es rara, con la mirada huidiza. Había un tipo con una carpeta en la mano que nos seguía y que al subir unas escaleras intentó cogerle los tobillos a Mari Carmen. Al llegar a la plaza del teatro Garibaldi nos tropezamos con una manifestación y cenamos allí mismo, en una trattoria llamada Teatro. Todo estuvo bastante bueno y esta vez María Dolores, después de la bronca que le montamos la última vez, no le dijo a Pepe lo que tenía que comer, y por fin pudo elegir por su cuenta.
Si se piensa detenidamente, casi todas las mujeres hacen lo mismo con sus maridos: le dicen lo que tienen que comer, aunque utilizan una técnica, digamos, menos directa. Normalmente piensan lo que quieren comer, por ejemplo pescado a la plancha, pero por supuesto no te lo dicen. Después te preguntan si quieres compartir la comida con ella, sabiendo que inevitablemente tú vas a decir que sí. Ya tienen medio trabajo hecho. Luego te preguntan rápidamente qué vas a pedir tú, y como todavía no lo sabes te vuelven a preguntar rápidamente también -¿No te apetecería un pescadito a la plancha? Tú, en ese momento contestas -bueno- y ahí ya tienen dos tercios del trabajo hecho. Ahora esperan un poco haciendo como que dudan y lo piensan y de pronto dicen -pues yo, una ensalada, y cerrando la carta de golpe, dan por terminado la elección del menú. Já, ya está la jugada. En vez de la cola de toro con patatas fritas cenas pescado a la plancha con ensalada, y además lo compartes.
Bueno, que me voy otra vez por las ramas. Después de cenar nos fuimos a tomar una copa a un pub, por llamarlo de alguna forma, que había visto en una plaza del pueblo y que me pareció agradable. Al llegar resulto que estábamos completamente solos en el pub. Bueno, solos no, también estaban los dueños, una pareja de post-hippies que estaban escuchando la radio y que al vernos llegar nos prepararon unas copas y pusieron música. Manolo, en un alarde de valentía, se pidió el cóctel mas raro que preparaban. Todos lo probamos y coincidimos en que estaba verdaderamente repugnante, pero Manolo insistió en que le gustaba. Después de la copa, bajo los efectos del alcohol y luchando contra un huracán que se levantó llegamos a nuestra habitación a descansar.
Sábado, 27 de junio de 2.015
Por la mañana nos levantamos y nos juntamos a desayunar en la casa principal, donde nos estaban esperando Pippo y su mujer Rita. Son una de las parejas más singulares que uno puede conocer en este mundo. Pippo es para verlo, bajito, delgado, con bigotito y muy nervioso, normalmente va montado en un Fiat panda pero dentro del hotel va a pie. Rita es mas grande que él, rubia, viste de negro hasta los pies con un generoso escote. Se desviven para que el desayuno nos resulte agradable, nos han traído croissanes recién hechos del pueblo de al lado, nos preparan el café y bollos, y están mirándonos a nuestro lado constantemente para preguntarnos si todo esta a nuestro gusto. Pepe, que ya pide lo que quiere, sugirió si le podían dar más pan y Pippo sin pensarlo, salió en su Fiat panda a buscarlo. En cuestión de dos minutos estaba allí con el pan. Se ve que cuando va solo todavía va mas rápido con el coche.
Después de esta experiencia inolvidable en el B&B Kimera, cogemos el camino a Palermo. En la autovía hay obras y tenemos que dar un rodeo enorme, con lo que perdemos más de una hora y decidimos ir directamente a un pueblo que hay cercano, llamado Monreale, a ver el Duomo. Entramos primero en el claustro que es muy bonito y grande y donde todas las columnas están decoradas con unas teselas incrustadas en las piedras, pero la verdadera maravilla es la catedral. Se trata de una gran iglesia Normanda donde todo esta decorado con mosaicos de colores y dorados, y cuando digo todo quiero decir que no hay ni un centímetro sin decorar. Capillas, naves, columnas, bóvedas, todo esta decorado.
No os podéis imaginar como le gustó esta iglesia a María Dolores, si las demás le parecían preciosísimas, con esta no tenia palabras. Yo por mi parte por fin comprendo cual es la razón por la que las demás Iglesias de Sicilia no tienen nada por dentro, todo está aquí. Hicieron esta primero y como se quedaron sin pasta, las demás se quedaron con las paredes blancas.
Vamos a comer a la trattoria Monreale, frente al Duomo donde todo esta bastante bien. Luego, como el pueblo no es muy bonito, tiramos para Palermo.
El caos de tráfico es total. Aquí en Sicilia la gente conduce como le da la gana, respetando poco las normas básicas de la conducción. Para ellos no existen los ceda el paso y otras tonterías, se miran unos a otros, calculan quien es al que le da tiempo a pasar primero y se lanzan. A pesar de todo logramos aparcar en una plaza cerca de nuestra próxima morada, el hotel Nuvale.
Cogemos el equipaje y caminamos por una calle con muy mala pinta y con mucha suciedad hasta llegar a la puerta del hotel. Justo al lado había un montón de basura sin recoger y casas en obra medio abandonadas. No había nadie, así que tuvimos que llamar por teléfono para avisar y tardaron un rato en aparecer. La calle era muy estrecha y no pasaba nadie pero de pronto apareció un coche bastante deprisa que sin parar se subió a una acera junto al hotel y reventó una rueda. El sitio no era el mejor para estar, pero cuando por fin entramos en el hotel, vimos que nos habíamos equivocado, era estupendo, todo nuevo, moderno y con apariencia de casa de revista de diseño. Cuando salimos a dar una vuelta por Palermo nos dimos cuenta que en realidad el hotel también estaba en un sitio estupendo, pues a 20 metros estaba la via Maqueda, una de las calles principales de Palermo, y a unos 50 la Via del Corso Enmanuel, que como todo el mundo sabe ya a estas alturas, es la calle principal de la ciudad. Palermo tiene, como todas las ciudades del mundo, unas calles principales que están unidas por otras que no son principales. El problema de Palermo y de las demás ciudades de Sicilia es que las calles principales están bien pero las otras están fatales, sucias y descuidadas.
Esa tarde fuimos a ver el Duomo, el palacio Normando por fuera, la plaza de la Pretoría con una fuente inmensa en el centro y la Iglesia de San Guissepe ei teatini, que es preciosísima. En la plaza de Bellini hay dos iglesias: una griega y otra romana, y mientras Mari Carmen y Maria Dolores iban a verlas, Pepe, La Isa y yo nos tomamos unos martinis, Manolo y Mabel que estaban de compras por la ciudad, se nos acoplan enseguida. En la iglesia griega hay una celebración de hermanamiento entre iglesias con un pope griego, un cardenal y un obispo. Se crea la polémica, entre los martinis, de si el cardenal es el de morado o el de rojo, después de una gran discusión gana el rojo por mayoría.
Damos unas vueltas por las plazas de Palermo, algunas están muy sucias y hay gente joven, la mayoría tiesos bebiendo cervezas y comiendo fritanga. Paseamos hasta el puerto aprovechando para ver alguna iglesia más y luego nos vamos a cenar a un restaurante con pinta de moderno pero que al final resulta ser de cocina floja.
Después vamos hasta la plaza de Guissepe Verdi donde nos encontramos con una fiesta rave, con mucha música y gente bailando, la verdad es que está la ciudad animadísima pero nosotros estamos cansados y nos vamos a dormir. ZZZzzzzZZZzzz
Domingo, 28 de junio de 2.015
Nuestro último día en Sicilia. Después de tomar un desayuno muy moderno y muy ecológico, salimos para ver el Palacio Real por dentro, en el edificio se encuentra actualmente el Parlamento Siciliano. Al llegar nos damos cuenta que la entrada es por el otro lado del edificio y se organiza una discusión entre Manolo y María Dolores sobre cual es el mejor itinerario para llegar; cada uno tiene un plano en la mano pero uno señala hacia la izquierda y otro a la derecha. Al final unos se fueron por un lado y otros por el contrario. En el Palacio vemos un claustro y la capilla Palatina, que está llena de mosaicos como la de Monreale, solo que esta iglesia es aún mas rica en la decoración; esto se debe a que perteneció a la realeza.
La entrada cuesta 12,50€ y en el precio está incluida la visita a una exposición del pintor Botero. Se trata de unos cuadros que representan un vía crucis con todos los personajes gordos. Es como una que vi sobre los toros, pero los gordos en vez de vestidos de toreros y picadores, iban de Jesucristo y romanos. Yo creo que este hombre no estaba bien de la cabeza porque… ¿Dónde se ha visto un Cristo gordo? Yo dudé un poco al entrar pero al final me decidí, La Isa sin embargo se negó a pagar la entrada y se quedo en la puerta.
Cuando estábamos viendo la Capilla Palatina decíamos: "hay que ver lo que se ha perdido la Isa", incluso M Dolores hizo un amago para ir a buscarla. No hizo falta, La Isa apareció como por arte de magia. Usando otro de sus trucos se había colado, camuflándose con un grupo de parroquianos que iba a misa. Siempre nos sorprende con una nueva técnica. Yo creo que desde que conoce a César está más versada en las técnicas que usan los delincuentes para llevar a cabo sus fechorías. Y es que César, que es policía, le debe de explicar con todo detalle los trucos que estos usan habitualmente para robar, estafar y otras lindezas, y La Isa sencillamente los aplica para su beneficio.
Regresamos al hotel atajando por las calles menos habituales y constatamos la suciedad y guarrerías que se acumulan en esta ciudad. Recogemos el equipaje. Manolo aprovecha un momento para cargarse la llave de la puerta balconera del hotel y acto seguido nos dirigimos al aeropuerto que está a unos 20 km. El trayecto se hace interminable. El atasco que hay en la autovía debido a la gente que va a la playa es bestial. Los conductores adelantan por los arcenes; están todos locos. Llegamos bien porque hemos salido con tiempo, pero tardamos una hora y media en un trayecto que normalmente se hace en veinte minutos.
El avión sale con media hora de retraso pero el vuelo es normal, con Pepe drogado intentando jugar al ajedrez y perdiendo. El calor en Sevilla es agobiante. A pesar de las complicaciones que hemos sorteado y los peligros que hemos corrido por la cercanía de la Mafia, todos coincidimos en una cosa. ¡¡Que bien se estaba de viaje!!
LOS SOSPECHOSOS DE ESTE VIAJE
Este Librito tampoco tiene copyright, por lo que se puede hacer con el lo que se quiera. Pero si esto va a mejor y aprendo a escribir, empezaré a registrarlos y a cobrar unos buenos euros por cada ejemplar.
Fotografía de Portada: La calle de nuestro hotel en Piazza Armerina
Fotografía de contraportada: Siracusa, que se parece a Cádiz
